Un grupo de investigadores identificó una modificación inusual en el comportamiento del núcleo externo de la Tierra, una región ubicada a miles de kilómetros bajo la superficie y fundamental para la generación del campo magnético que protege al planeta.
Pensaron que era un terremoto, pero la NASA encontró una explicación inesperadaEl hallazgo fue posible gracias a los datos recopilados durante casi tres décadas por satélites especializados en observar la Tierra desde el espacio. Los resultados abren nuevos interrogantes sobre los procesos que ocurren en el interior del planeta y cómo interactúan sus distintas capas.
Qué descubrieron los satélites sobre el núcleo de la Tierra
La investigación, desarrollada por especialistas de la Universidad de Edimburgo, analizó información obtenida entre 1997 y 2025 mediante observaciones terrestres y datos de varias misiones espaciales, entre ellas Swarm y CryoSat de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Los científicos detectaron que, alrededor de 2010, una gran porción de hierro líquido ubicada en el núcleo externo cambió abruptamente su dirección de movimiento bajo el océano Pacífico ecuatorial.
Hasta entonces, el flujo se desplazaba lentamente hacia el oeste. Sin embargo, las mediciones mostraron que comenzó a moverse con rapidez hacia el este, en un comportamiento que sorprendió a los especialistas por su magnitud.
Según el estudio, esta inversión continuó fortaleciéndose durante la década siguiente y alcanzó su máxima intensidad hacia 2020. Los registros más recientes sugieren que el fenómeno podría estar perdiendo fuerza nuevamente.
Por qué este fenómeno genera interés entre los científicos
El núcleo externo terrestre está compuesto principalmente por hierro líquido en constante movimiento. Esa circulación es clave para generar la llamada "dinamo terrestre", responsable del campo magnético que rodea al planeta.
Los investigadores consideran que el cambio detectado podría aportar información valiosa sobre la dinámica interna de la Tierra y sobre la relación entre el núcleo externo, el núcleo interno y las capas más profundas del manto.
Uno de los autores del trabajo, Frederik Dahl Madsen, explicó que ahora el desafío consiste en determinar si esta inversión del flujo representa un fenómeno temporal, una oscilación que se repite periódicamente o el inicio de una nueva configuración estable en el interior terrestre.
El especialista también señaló que el cambio observado coincidió con modificaciones detectadas en el comportamiento del núcleo interno a través de estudios geodésicos y sismológicos, lo que abre la posibilidad de que ambos procesos estén relacionados.
Las preguntas que deja abiertas el descubrimiento
Los resultados despertaron el interés de la comunidad científica porque podrían ayudar a comprender mejor una de las regiones menos conocidas del planeta: el límite entre el núcleo y el manto terrestre.
Desde la Agencia Espacial Europea destacaron que el hallazgo ofrece nuevas pistas para estudiar cómo interactúan las estructuras profundas de la Tierra y cómo esos procesos influyen en la evolución del campo magnético.
Por ese motivo, los expertos consideran fundamental continuar monitoreando la zona durante los próximos años. Las futuras observaciones permitirán determinar si el fenómeno detectado bajo el Pacífico fue un episodio aislado o si forma parte de un proceso más amplio que todavía está en desarrollo.